Las ciudades son espacios dinámicos de vida urbana. Es responsabilidad conjunta de los planificadores urbanos, los ingenieros de transporte, las organizaciones de aparcamientos y los responsables de las políticas públicas garantizar que ofrecemos al público la premisa fundamental de la vida urbana: mover personas, bienes y servicios.

Desde tiempos inmemoriales, el bordillo ha representado una barrera entre los peatones y el tráfico en movimiento. En la década de 1930, el negocio de los aparcamientos alcanzó la mayoría de edad cuando se instalaron los primeros parquímetros en EE.UU. En aquella época, el uso del bordillo se limitaba a aparcamientos, carriles de autobuses, paradas de taxis y zonas de carga. Hasta la aparición de otras modalidades de transporte, la competencia por el acceso a la acera era orgánica.

Sin embargo, en las dos últimas décadas, con el aumento de los nuevos medios de transporte y la explosión del comercio electrónico, este activo inmobiliario urbano ha experimentado una irritante competencia. Con un mayor número de personas que compran por Internet, acelerado por el brote de Covid-19, los vehículos de reparto de paquetes no disponen de suficientes zonas de carga comercial y plazas de aparcamiento para atender la explosión de las ventas electrónicas.

Con la llegada de los servicios de movilidad a la carta, como Uber y Lyft, Freebee, los ciclomotores compartidos Revel y, próximamente, los vehículos autónomos, el uso del bordillo se ha disparado.

Por lo tanto, la necesidad de equilibrar equitativamente los intereses comerciales y comunitarios en competencia, apoya el argumento de las políticas de planificación urbana sólidas y la innovación tecnológica para satisfacer y gestionar adecuadamente la demanda en la acera en entornos urbanos densos.

En un momento en el que Miami acapara la atención nacional como nuevo centro tecnológico y financiero del Sur, la Autoridad de Aparcamiento de Miami (MPA) está emergiendo como líder en la innovación del aparcamiento. Reconocida desde hace tiempo por el sector como pionera en la adopción temprana del pago de estacionamiento por móvil, la micro-movilidad compartida y la tecnología de sensores en el suelo, la Autoridad está en la cúspide de la remodelación de la acera urbana de la ciudad.

En todo el mundo, hay un aumento del número de personas que se trasladan de las zonas rurales a los centros y núcleos urbanos para estar cerca de los principales centros de trabajo. Teniendo esto en cuenta, la inercia no es una opción y la AMP no puede quedarse quieta y pasar por alto los inminentes cambios demográficos que se avecinan.

La afluencia de nuevos miamenses procede de estados con sólidas redes de transporte público. Estos recién llegados están acostumbrados a vivir en zonas urbanas orientadas al tránsito y confían en el transporte público para moverse por sus ciudades. Además, a medida que el grupo demográfico más joven se incorpora a la vida laboral y comunitaria, en su mayoría millennials y Gen-Xers, sus actitudes hacia el transporte compartido, la bicicleta, el patinete y el monopatín superan su deseo de poseer un coche.

En MPA hemos observado estas líneas de tendencia desde hace tiempo. Tenemos un profundo sentido de la responsabilidad de colaborar con nuestros socios de la ciudad, el condado y el estado para desarrollar iniciativas que mejoren la movilidad, reduzcan la congestión del tráfico y alivien las presiones de la demanda de la acera.

Con la vista puesta en el futuro, hace unos años la MPA creó un Centro de Mando que supervisa la actividad en garajes y solares las 24 horas del día, los 365 días del año. Dado que el bordillo es un espacio dinámico, en el futuro esta plataforma de comunicación nos ayudará a supervisarlo y gestionarlo en tiempo real.

Además, aunque el aspecto del bordillo sea el mismo en todas las zonas de la ciudad, su uso varía de una manzana a otra. Por eso la tecnología no puede ser una solución única. El despliegue de estos conceptos llevará tiempo. No obstante, la MPA mantiene su compromiso de pilotar, probar y desplegar con diligencia un conjunto de herramientas que ayudarán a mejorar la movilidad y a apoyar el crecimiento económico, la calidad de vida y la prosperidad social de la comunidad de Miami.

Al final, ninguno de estos conceptos funcionará sin el beneficio público en el fondo. El compromiso de servir a las necesidades del público guía nuestras decisiones y sigue siendo el sello de lo que representamos.